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El calendario oficial de descansos obligatorios en el país establece que los días lunes 16 y martes 17 de febrero de 2026 corresponden al asueto nacional. Sin embargo, en la práctica, los ciudadanos disfrutarán de un periodo de descanso de cuatro días, ya que este se unifica con el fin de semana precedente, arrancando desde el sábado 14 de febrero. En este marco, diversas municipalidades han activado controles estrictos para que el Carnaval se desarrolle en un ambiente de respeto, estableciendo multas económicas considerables para quienes infrinjan las normativas locales vigentes.
Las autoridades de control han señalado que el objetivo principal es salvaguardar la integridad de los bienes públicos y el ornato de las ciudades. Durante este Carnaval, el despliegue de agentes será masivo en las zonas de mayor afluencia turística. Es fundamental que los viajeros conozcan las reglas específicas de cada cantón para evitar contratiempos legales que empañen los días de vacaciones. El cumplimiento de estas leyes municipales garantiza una convivencia armónica entre los residentes locales y los miles de visitantes que se desplazan por las carreteras del territorio ecuatoriano.
Restricciones hídricas en la capital y el puerto
En la ciudad de Quito, el Municipio Metropolitano aplica con rigor la Ordenanza 201, la cual prohíbe terminantemente el uso de piletas, fuentes y lagunas para el Carnaval. Aquellas personas que sean sorprendidas ingresando a estos espacios o desperdiciando agua en sitios patrimoniales enfrentarán una sanción de 100 dólares. Además, la normativa contempla controles en el sistema Metro, donde está prohibido el ingreso de personas mojadas o con restos de harina, con el fin de mantener la higiene y seguridad de los usuarios del transporte subterráneo.
Por su parte, en Guayaquil, la atención se centra en la ocupación de las vías públicas. El cabildo porteño ha ratificado la prohibición de instalar piscinas inflables o armables en calles y veredas durante el Carnaval, bajo pena de retiro inmediato de la estructura y multas que oscilan entre uno y tres salarios básicos. Esta medida busca evitar el bloqueo del flujo vehicular y prevenir desmanes en los barrios populares. Los operativos de Segura EP serán constantes para verificar que los callejones se mantengan despejados y aptos para la circulación de vehículos de emergencia.
Tradición protegida en Ambato y Guaranda
La ciudad de Ambato, sede de la Fiesta de las Flores y de las Frutas, mantiene una de las prohibiciones más antiguas y respetadas respecto al Carnaval. Mediante ordenanza, se prohíbe el uso de agua, harina y espuma en el perímetro urbano para proteger los carros alegóricos y las vestimentas de las comparsas. Los infractores pueden ser sancionados con el 30% de un salario básico, ya que la prioridad es elevar el carácter cultural de la festividad y evitar que los turistas se sientan agredidos por el juego brusco.
En Guaranda, aunque la celebración es vibrante y abierta, la municipalidad regula la venta de productos nocivos. Los comerciantes mayoristas que distribuyan la denominada “carioca” o globos de plástico sin los permisos respectivos durante el Carnaval enfrentarán el decomiso de su mercadería y multas equivalentes a un salario básico unificado. Las autoridades locales enfatizan que la tradición debe centrarse en la copla y la gastronomía, desincentivando cualquier acto que pueda resultar ofensivo o peligroso para los miles de asistentes que llegan a la provincia de Bolívar.
Controles en la Amazonía y balnearios
El cantón Sucúa, ubicado en la provincia de Morona Santiago, también ha actualizado su normativa para el feriado. Según el portal oficial, el Carnaval en esta localidad se rige por una ordenanza que establece multas del 20% del salario básico para quienes utilicen sustancias que dañen la propiedad privada o pública. La vigilancia se intensifica en los centros turísticos y riberas de los ríos, donde se promueve un juego moderado y consensuado entre los participantes, evitando el uso de elementos químicos que contaminen las fuentes de agua dulce naturales.
En Salinas y otros balnearios de la península de Santa Elena, los controles se enfocan en la venta de espuma y el consumo de alcohol. Durante los cuatro días del Carnaval, las autoridades municipales realizarán barridos para retirar envases de vidrio de la arena y sancionar a los locales que fomenten el desorden en la vía pública. Con estas medidas, Ecuador busca consolidar una imagen de turismo responsable, donde el disfrute del feriado no signifique el irrespeto a las leyes que cada municipio ha diseñado para proteger a sus habitantes y su infraestructura.
