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La detención de Aquiles Álvarez ha provocado un terremoto político cuyas réplicas han llegado hasta Bélgica. Rafael Correa no tardó en reaccionar a la crisis del cabildo guayaquileño, calificando de “tontería” la postura de la administración subrogante. Para el líder de la Revolución Ciudadana (RC), el Gobierno de Daniel Noboa ha tomado por asalto el Municipio de Guayaquil, y lo hizo utilizando términos inusualmente duros para describir la situación.
A través de su cuenta en X, el exmandatario arremetió contra el razonamiento de Tatiana Coronel, quien asumió el despacho de la alcaldía tras la captura de Álvarez. A Correa le resulta “asombroso” que se intente separar la detención de la autoridad de su cargo, bajo el argumento de que la acción judicial es contra el ciudadano y no contra la institución. Según su lectura, esto es solo una fachada para justificar lo que tilda de “narcodictadura”.
La diplomacia de Tatiana Coronel frente al conflicto
Mientras Correa lanza dardos desde redes sociales, la alcaldesa encargada ha optado por un tono mucho más pragmático, aunque arriesgado. Coronel sostiene que el Ejecutivo tiene ahora una “oportunidad de lujo” para demostrar que no existe una persecución política contra la ciudad.
¿De qué está hablando la alcaldesa encargada?
¿Entendí bien?: no pasó nada porque la brutal e ilegal prisión de Aquiles Álvarez no fue como alcalde, sino como «ciudadano»??
¡Qué tontería!
Parece que el Gobierno ya se tomó el Municipio de Guayaquil.#Narcodictadura pic.twitter.com/vh9gU4OiVS— Rafael Correa (@MashiRafael) February 20, 2026
Su tesis es que, si el Gobierno permite que el municipio trabaje sin trabas ni objeciones a la obra pública, se validará el discurso oficial de que el proceso es estrictamente judicial. Sin embargo, este planteamiento fue precisamente lo que irritó a Correa, quien considera que aceptar esa premisa es claudicar ante una intervención estatal que violenta el voto popular.
Emily Vera: “No es un criminal, es un secuestrado”
En una línea mucho más cercana a la de Correa, la concejal Emily Vera salió en defensa de la gestión de Álvarez y denunció lo que considera un irrespeto sistemático de Noboa hacia la dignidad de Guayaquil. Vera fue tajante: para ella, no hay un alcalde procesado por delitos, sino un “secuestrado político”.
La edil no solo defendió al burgomaestre, sino que aprovechó para cuestionar el abandono del Gobierno central en áreas críticas:
- Educación: Denunció que las escuelas estatales están en ruinas mientras el presupuesto se diluye.
- Seguridad: Criticó el desmantelamiento de las estaciones de Acción Segura y los allanamientos a Segura EP, calificando al “Plan Fénix” como un proyecto inexistente.
- Inversión: Aseguró que el municipio ha tenido que suplir la falta de presencia policial con recursos locales.
La defensa del “Sillón de Olmedo”
Vera rechazó lo que denomina la “estrategia 3D” del Gobierno: una mezcla de propaganda y pauta publicitaria que, a su juicio, es una bofetada para los ciudadanos que exigen resultados reales contra la criminalidad. Para la concejal, la prioridad ahora es blindar los proyectos sociales y el presupuesto de la ciudad frente a las garras del Ejecutivo.
Con Aquiles Álvarez bajo custodia y el cabildo dividido entre la diplomacia de Coronel y la resistencia del correísmo duro, el escenario en el Puerto Principal es de una incertidumbre total. Lo que queda claro es que la figura de Rafael Correa seguirá siendo el eje de gravedad de una disputa donde la autonomía municipal se juega en las cortes y en las redes sociales.
