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El Gobierno de Ecuador, liderado por el Presidente Daniel Noboa, anunció el rompimiento unilateral del diálogo con Colombia y la extensión indefinida de la guerra arancelaria entre ambos países. Esta decisión se produce, a decir del Gobierno ecuatoriano, tras la falta de acciones concretas por parte de Colombia para controlar la frontera compartida, donde operan grupos armados vinculados al narcotráfico y la minería ilegal.
El ministro de Producción, Luis Alberto Jaramillo, declaró en Ecuavisa que la medida responde a la prohibición colombiana del ingreso de 30 productos ecuatorianos, como arroz, banano, aguacates, papas y mariscos, por vía terrestre. El incremento arancelario de Ecuador pasó del 30% al 50% sobre importaciones colombianas, efectivo a partir de este domingo 1 de marzo.
Colombia no se ha pronunciado sobre nuevo arancel
La escalada arancelaria se inició cuando Colombia oficializó, el 24 de febrero, un arancel del 30% a productos ecuatorianos y restricciones terrestres, en retaliación a la “tasa de seguridad” inicial impuesta por Ecuador. El Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (SENAE) comunicó el 26 de febrero el aumento al 50%, argumentando la ausencia de medidas efectivas de seguridad fronteriza por parte de Colombia.
La Cancillería ecuatoriana, a través de su cuenta en X, enfatizó que esta acción ejerce derechos legítimos ante la inacción colombiana. Jaramillo explicó que la falta de comunicación previa por parte de Colombia afectó gravemente las exportaciones ecuatorianas, dejando productos detenidos en la frontera. “Debió haber un plazo de reacción”, afirmó.
Impacto de exportaciones ecuatorianas a Colombia
El ministro atribuyó también la responsabilidad a Colombia, destacando la necesidad de voluntad política para fortalecer el control fronterizo y combatir a los grupos armados. “No puede haber comercio sostenido sin seguridad”, subrayó, añadiendo que la medida busca proteger intereses nacionales. En términos económicos, un tercio de las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia se verán impactadas.
Jaramillo señaló que, aunque Colombia ofrece ventajas logísticas, no siempre los mejores precios, lo que podría representar una oportunidad para Ecuador en reducir su déficit comercial a mediano plazo mediante diversificación de proveedores. Colombia no ha emitido una respuesta oficial al nuevo incremento arancelario, pero ha activado dos demandas ante la Comunidad Andina de Naciones (CAN) por las medidas ecuatorianas.
Punto crítico en sus relaciones bilaterales
Este conflicto se enmarca en tensiones históricas en la frontera de 586 kilómetros, donde el narcotráfico y la minería ilegal han generado inestabilidad regional. Ambos países, miembros de la CAN, han enfrentado disputas comerciales previas, pero esta escalada marca un punto crítico en sus relaciones bilaterales. Expertos en comercio internacional indican que la prolongación indefinida podría afectar cadenas de suministro en sectores agrícolas y manufactureros.
La resolución depende de negociaciones futuras, aunque el rompimiento del diálogo complica el panorama. Hasta el momento, no se reportan avances en controles fronterizos conjuntos, pese a acuerdos previos como el Plan Binacional de Seguridad Fronteriza de 2018. Esta situación resalta la interdependencia económica entre Ecuador y Colombia, con un intercambio comercial anual superior a los 2.000 millones de dólares, según datos de la CAN.
