Emergencia en Chone tras el desbordamiento de dos ríos

Emergencia en Chone tras el desbordamiento de dos ríos


11 de marzo de 2026 • 22:01

6 minutos de lectura

Cinthya Chanatasig Solórzano

Cinthya Chanatasig Solórzano

Redacción ED.

La situación climática en el cantón Chone, provincia de Manabíha alcanzado niveles críticos tras las intensas precipitaciones registradas en las últimas horas. La municipalidad emitió una alerta urgente la noche de este miércoles 11 de marzo debido al crecimiento desmedido de los ríos Garrapata y Mosquito, los cuales han generado una creciente que amenaza directamente al casco urbano. Ante la fuerza del invierno, las autoridades han solicitado a la población mantener la calma y buscar zonas seguras de inmediato. Se enfatiza la importancia de no acercarse a las orillas de los afluentes por el alto peligro de arrastre que presentan las aguas en este momento.

El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal de Chone se mantiene activo y vigilante de forma permanente para coordinar las acciones de rescate. Según la información oficial, el flujo hídrico se dirige con rapidez hacia la zona céntrica, lo que requiere una vigilancia extrema por parte de los organismos de socorro. Se recomienda a la ciudadanía informarse únicamente a través de los canales institucionales para evitar la propagación de rumores. La prioridad actual es poner a buen recaudo la integridad física de cada habitante vulnerable ante la inminente inundación de las zonas bajas.

Desolación en el sector de Garrapata

En una cobertura realizada por el medio local Radio Volante Stereo en el sector de Garrapata, perteneciente a la parroquia Ricaurte en Chone, se pudo constatar la magnitud de la tragedia. Los habitantes relataron que la lluvia inició cerca de las cuatro de la tarde, pero fue a las seis cuando el caudal experimentó un aumento repentino y violento. El desbordamiento ha dejado a más de veinte familias en una situación de total precariedad al ver sus hogares invadidos por el lodo. Muchos ciudadanos tuvieron que abandonar sus pertenencias para salvar sus vidas en medio de la oscuridad y el aislamiento que genera la creciente en la parroquia Ricaurte.

Ricardo Romero, un comerciante conocido en la zona de Chone como “Don Yaro”, detalló que las pérdidas en su negocio son cuantiosas y desoladoras. El agua alcanzó niveles considerables, dañando productos básicos como arroz y azúcar, además de afectar gravemente sus congeladores. Se estima que solo en mercadería las pérdidas ascienden a unos quinientos dólares, un golpe duro para la economía familiar. Los vecinos intentan rescatar enseres como lavadoras y pomas de agua, colocándolos a la orilla de la carretera para evitar que floten. La desesperación es evidente entre quienes han visto cómo el esfuerzo de años desaparece bajo la corriente.

Devastación en el sector agrícola

El impacto del temporal en Chone no se limita a las viviendas, ya que el sector agropecuario ha sufrido daños casi irreversibles. Extensas plantaciones de cacao, verde y plátano han sido arrasadas por la fuerza de los ríos que atraviesan la parroquia Ricaurte. Los agricultores locales también reportan la destrucción de sembríos de fréjol, pepino, maíz y yuca, pilares de la alimentación local. Esta pérdida masiva de cultivos representa una crisis económica profunda para cientos de familias que dependen exclusivamente de la tierra. El panorama en las zonas rurales es de una tristeza profunda ante el paisaje totalmente cubierto de agua.

La ganadería, otra actividad vital en el cantón Chone, también ha sido duramente golpeada por el desbordamiento de los afluentes. Se han reportado casos de animales como cerdos, chivos y ganado vacuno que fueron arrastrados por la fuerza del río. Algunos pobladores lograron poner a salvo a sus porcinos en los filos de la vía, buscando evitar que murieran ahogados. Además de los animales, la pérdida de electrodomésticos como neveras en sectores como Río Santo agrava la situación de los damnificados. La comunidad solicita con urgencia la intervención de las autoridades para evaluar los daños totales en el campo.

Llamado urgente por infraestructura

Gabriel Romero, habitante de esta zona de Chone, es uno de los tantos jóvenes que no pudo salvar prácticamente nada de su vivienda. El río no otorgó el tiempo necesario para poner a buen recaudo su ropa ni sus muebles básicos de dormitorio. Junto a su familia, observa con impotencia cómo el nivel del agua sigue subiendo y amenaza con destruir la estructura de su casa. La solidaridad entre los vecinos ha sido fundamental para rescatar pequeños trastes y elementos de cocina en medio de la emergencia. No obstante, la falta de un plan de prevención estructural es una queja recurrente entre los afectados.

Los residentes de esta área de Chone exigen que el municipio realice trabajos de dragado más allá del puente principal. Don Ricardo señaló que las intervenciones anteriores solo se enfocaron en una parte del cauce, dejando desprotegida a la zona alta de la parroquia. Es necesario construir muros de contención que eviten que cada invierno se repita este escenario de desolación y pérdida total. La comunidad siente que ha sido olvidada por las autoridades locales y provinciales en momentos donde el clima es más inclemente. Sin estas obras de infraestructura, el riesgo de desaparecer bajo el lodo es una amenaza constante cada año.

Falta de servicios básicos y comunicación

La falta de servicios básicos ha complicado las labores de auxilio en el cantón Chone durante esta emergencia nocturna. Verito Bravo, presidenta de la junta parroquial de Ricaurte, informó que no cuentan con energía eléctrica ni señal de Internet desde las seis de la tarde. El aislamiento dificulta la comunicación con los sectores más alejados, como los balnearios de Don Cali, donde la situación es incierta. Se conoce que muchas personas han tenido que refugiarse en las lomas para salvaguardar sus vidas ante la imposibilidad de salir por carretera. La oscuridad total aumenta el sentimiento de vulnerabilidad entre los niños y adultos mayores.

El monitoreo por parte del Cuerpo de Bomberos de Chone continúa en toda la zona de riesgo para evaluar la evolución del caudal. La creciente del río Garrapata debe recorrer un trayecto extenso hasta llegar al sector de Bejucal, lo que mantiene en alerta a las poblaciones ribereñas.

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