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La apacible jornada de fin de semana que experimentaba la capital manabita se vio repentinamente truncada durante la noche de este sábado 14 de marzo, cuando se registró un nuevo y letal ataque armado. Los moradores del sector, acostumbrados a la tranquilidad de las últimas horas, fueron sorprendidos por el estruendo de los proyectiles que rompieron el silencio nocturno. El violento suceso tuvo lugar específicamente en la calle El Paraíso, una vía que muchos residentes antiguos de la zona todavía conocen y denominan por su nombre anterior, la calle Las Acacias. Esta transitada arteria vial se encuentra ubicada estratégicamente a pocos metros del concurrido sector de El Guabito, en plena vía que conecta a las localidades de Portoviejo y Santa Ana. El escenario del crimen, que rápidamente se llenó de consternación, se sitúa justo pasando las instalaciones de una conocida empresa embotelladora de bebidas, en un punto que antes albergaba a una reconocida clínica privada de la ciudad, marcando así un punto de referencia trágico en la geografía urbana actual de la provincia manabita.
Como resultado directo de este repudiable ataque armado, las autoridades y los equipos de primera respuesta confirmaron un saldo lamentable de dos personas de sexo masculino que fueron blanco de los disparos. Una de las víctimas no logró resistir la gravedad de las heridas provocadas por el plomo y falleció de manera instantánea en el mismo lugar de los hechos. Su cuerpo, inerte y tendido sobre la fría calzada de la calle, fue piadosamente cubierto con una sábana de color azul para ocultarlo de la mirada de los curiosos. Por otro lado, la segunda persona que resultó gravemente herida en medio de la balacera fue auxiliada con suma urgencia. En un estado de salud considerado como sumamente delicado, este ciudadano fue trasladado a bordo de un vehículo de emergencia hacia las instalaciones del hospital Verdi Cevallos Balda, donde el personal médico de turno lo ingresó rápidamente al área de emergencias para intentar salvarle la vida y estabilizar sus signos vitales. El fallecido fue identificado como José Mera Intriago.
Operativo policial y reacción ciudadana
Ante la magnitud de este sangriento ataque armado, la respuesta de las fuerzas del orden no se hizo esperar. Unidades de la Policía Nacional arribaron al sitio a los pocos minutos de recibida la alerta para tomar el control absoluto de la situación. Como primera medida de seguridad, los uniformados procedieron a acordonar una extensa área de la vía pública, instalando la característica cinta amarilla de peligro para preservar cualquier indicio. Además, cruzaron un patrullero a lo ancho de la calle para bloquear definitivamente el paso de cualquier tipo de vehículo no autorizado y proteger la integridad de la escena del crimen. Con el transcurrir de los minutos, el sonido penetrante de las sirenas anunciaba la llegada de más agentes policiales, quienes acudían en calidad de refuerzos para garantizar que el área permaneciera intacta y brindar apoyo operativo en medio de la creciente tensión que se respiraba en el barrio tras el violento incidente.
La tensión en la zona se incrementó notablemente con la dolorosa llegada de los allegados de las víctimas. Los familiares, embargados por una profunda desesperación y llanto incontrolable, se aglomeraron en los alrededores de la cinta policial, exigiendo respuestas y buscando conocer de primera mano la trágica realidad de lo que había ocurrido en este nefasto ataque armado. La fuerte carga emocional y el estado de conmoción de los parientes obligaron a los agentes del orden a redoblar sus esfuerzos de contención, creando una barrera humana para evitar que la escena fuera alterada. El dolor palpable de la comunidad reflejaba la crudeza de la violencia que, de manera sorpresiva, golpeó a este sector. Las autoridades presentes en el lugar tuvieron que manejar la situación con extremo tacto, equilibrando la necesidad de proteger las evidencias forenses con la empatía hacia el sufrimiento de quienes acababan de perder a un ser querido.
Detalles del sitio y contexto temporal
Para ubicar geográficamente a la ciudadanía sobre el lugar exacto de este ataque armado, las autoridades y testigos detallaron que el punto preciso se encuentra en la intersección de la vía principal con el ingreso a la ciudadela. Quienes transitan por la concurrida vía Portoviejo-Santa Ana deben avanzar pasando las instalaciones de la conocida planta de Coca Cola. Justo en la esquina donde funciona un semáforo y un letrero luminoso de una licorería blanca, se debe girar hacia la mano izquierda. Ese trayecto, que colinda con la calle 15 de abril y se ubica antes de llegar a la conocida curva del sector El Becker, es la vía de acceso que hoy se tiñó de sangre. Esta detallada dirección es fundamental para entender la dinámica de movilidad en la zona y cómo este sector comercial y residencial se convirtió repentinamente en el lúgubre escenario de un crimen que ha dejado a los vecinos sumidos en el más absoluto terror.
Resulta particularmente paradójico que este violento ataque armado haya ocurrido en horas de la noche, rompiendo abruptamente el patrón de lo que había sido una jornada sabatina inusualmente calmada en la capital manabita. Según los reportes iniciales, durante toda la mañana y parte de la tarde no se había registrado ningún tipo de altercado grave ni enfrentamientos con armas de fuego en Portoviejo. Las únicas emergencias que habían movilizado a los equipos de socorro a lo largo del día correspondían a unos cuantos accidentes de tránsito que dejaron algunas personas con golpes menores. Por tanto, este evento letal se consolida como el primer y único hecho de sangre reportado durante este fin de semana en la ciudad, marcando un drástico contraste entre la paz diurna que disfrutaban las familias y la violencia nocturna que posteriormente cobró una vida.
Investigaciones y diligencias forenses
A pesar de la rápida intervención policial en el sitio del ataque armado, muchas interrogantes permanecen sin respuesta en estas primeras horas de investigación. Hasta el cierre de la cobertura inicial, no se ha logrado determinar la verdadera identidad del ciudadano que yace sin vida sobre el pavimento, ni tampoco los nombres del individuo que lucha por sobrevivir en la casa de salud. De igual manera, los métodos empleados por los sicarios son un absoluto misterio. En la escena del crimen no se ha podido divisar el abandono de ningún vehículo, ya sea automóvil o motocicleta, que pudiera haber sido utilizado por los ejecutores para aproximarse a sus víctimas o para emprender la rápida huida. Los investigadores de turno se encuentran realizando entrevistas preliminares a los testigos oculares y buscando posibles cámaras de seguridad en los locales comerciales aledaños para reconstruir la ruta de los tiradores.
