Le conté semanas atrás, en un artículo, que iba a retomar el kundalini yoga después de muchos años y por fin ejecuté la decisión, que no puede haber llegado a mi vida en mejor momento. Asistí a una clase para activar el chakra del entrecejo, el tercer ojo, conocido como Ajna, que permite desarrollar la intuición, la claridad mental y la sabiduría, entre otras bondades que se pueden perder debido a la costumbre de rechazar la realidad, de vivir en negación, a un exceso de racionalización y a la falta de introspección.
Entonces, con una explicación sencilla y clara por parte de la profesora, conforme a la tradición de esta práctica sagrada de la India, y tras unos ejercicios de calentamiento con concentración ocular y unas posturas sencillas que requieren resistencia, meditación y mucho corazón, asistí a la clase y agradecí haber tomado esta decisión, tan simple y a la vez tan importante para mi calidad de vida.
El Ajna es la voz interna que anticipa, que avisa; es la imaginación y la visión; es la capacidad de ver la verdad, lo real, sin engaño. Las mujeres, de por sí, somos muy intuitivas; sin embargo, cuando se vive de la fantasía, de las imágenes de las redes sociales, de las mentiras, del miedo, cuando se pierde la calidad del sueño o se está expuesta a mucho ruido (físico y mental), entonces se pierde esa conexión tan vital para tener una visión y tomar decisiones, lo que puede deteriorar el bienestar. Lo increíble es que, con esta práctica, entre otras con seguridad, podemos recuperar la capacidad de comprender emociones, hábitos y, sobre todo, mejorarlos.
En efecto, el kundalini yoga es una disciplina que combina posturas físicas, respiración, canto de mantras y meditación para activar la energía que se sitúa en la base de la columna y asciende activando los chakras. Me encanta saber que tenemos un cuerpo físico que se conecta con un cuerpo etérico (capa sutil del campo energético humano), que a su vez nos enlaza con la energía universal, y que ese punto de conexión puede fortalecerse activando los chakras.
El solo hecho de respirar con mayor conciencia puede generar una mejor energía y conservarla; recuerde Génesis 2:7: Dios formó al hombre del polvo y sopló aliento de vida en su nariz, y también a Tesla, quien dijo que el ser humano es esencialmente energía, vibración y frecuencia, además de materia física. Mientras pueda, seguiré investigando y probando métodos y prácticas sanas que me conecten con mi espiritualidad. Le invito a hacerlo.
