Gramma, la tortuga gigante más emblemática del Zoológico de San Diego, murió a los 141 años y dejó un legado histórico que ahora genera homenajes.
El adiós a una tortuga famosa
Gramma, la tortuga gigante de Galápagos más famosa del Zoológico de San Diego, murió el 20 de noviembre de 2025 a los 141 años aproximadamente. El anuncio oficial se hizo el 24 de noviembre y generó una ola global de reacciones en redes y medios internacionales. La institución confirmó que la decisión de practicar una eutanasia humanitaria respondió a la necesidad de evitar sufrimiento por condiciones óseas graves.
El zoológico informó que Gramma enfrentaba problemas crónicos asociados a su avanzada edad, que se agravaron en las últimas semanas. Veterinarios y cuidadores evaluaron su salud de forma conjunta y concluyeron que el procedimiento era la opción más compasiva. La entidad describió la decisión como “excepcionalmente difícil” por la historia y el impacto emocional del animal.
La muerte de Gramma cerró un capítulo de más de un siglo de vida ligada a la conservación de especies de las Galápagos. El anuncio provocó que miles de personas compartieran fotos antiguas y recuerdos familiares de visitas al zoológico.
Legado de la tortuga gigante Gramma
Gramma nació en estado silvestre en las Islas Galápagos alrededor de 1884, durante la presidencia estadounidense de Grover Cleveland. La tortuga llegó al Zoológico de San Diego entre 1928 y 1931, procedente del Bronx Zoo de Nueva York. En ese periodo ya era una tortuga madura con varias décadas de vida acumuladas.
Su edad sobresalía incluso dentro de una especie conocida por su resistencia. Las Chelonoidis nigra pueden vivir más de 100 años en libertad y hasta 150–175 años en cautiverio. Gramma se ubicó en el extremo más longevo del rango, convirtiéndose en un referente mundial sobre longevidad animal. Expertos en conservación la consideraban una evidencia viviente del valor de la protección de especies endémicas.
Durante casi un siglo, la tortuga habitó San Diego y acompañó la evolución de uno de los zoológicos más prestigiosos del mundo. Inaugurado en 1923, el recinto creció en infraestructura, visitantes y proyectos científicos, mientras Gramma permanecía como uno de sus animales más queridos. Los cuidadores la llamaban la “Reina del Zoológico” por su temperamento tranquilo y su importante rol educativo.
Historia viva y conexión intergeneracional
La historia de la tortuga gigante Gramma abarcó algunos de los momentos más decisivos del planeta. Vivió dos Guerras Mundiales, la Gran Depresión, la aparición del cine sonoro, la llegada del hombre a la Luna y dos pandemias globales. Sobrevivió a 20 presidentes de Estados Unidos, desde Grover Cleveland hasta el actual mandatario. Su vida ilustró cómo la longevidad animal puede conectar generaciones.
Muchos visitantes recordaron que sus abuelos, padres e hijos la visitaron en diferentes momentos de sus vidas. Redes sociales se llenaron de fotografías antiguas que mostraban a familias posando frente al recinto de las tortugas gigantes. Para miles de personas, Gramma fue un vínculo emocional entre distintas épocas y un símbolo de continuidad.
Las tortugas de Galápagos inspiraron la teoría de la evolución de Charles Darwin en el siglo XIX. Hoy quedan unas 10.000 en las islas, distribuidas en 15 subespecies, de las cuales tres están extintas. Gramma representaba esa historia científica y la urgencia de proteger a una especie que sigue en riesgo por invasoras como ratas y perros.
La noticia de la muerte de la tortuga gigante Gramma tuvo amplia cobertura en Estados Unidos y Latinoamérica. Medios como The New York Times, CNN, NBC y Los Angeles Times destacaron la importancia cultural del animal. La describieron como una embajadora de la conservación y como un símbolo histórico difícil de reemplazar. Coincidieron en que su longevidad ofreció un puente entre generaciones y eventos globales.
El Zoológico de San Diego recordó ese legado al anunciar un “tributo especial” que invita a las personas a disfrutar una ensalada de frutas como las que ella prefería.
