Nicolás Maduro Guerra, hijo del capturado presidente venezolano Nicolás Maduro y diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), aseguró que su padre se encuentra “secuestrado” por Estados Unidos y pidió solidaridad internacional para lograr su retorno a Venezuela.
El pronunciamiento se dio durante la sesión de instalación de la Asamblea Nacional, celebrada en Caracas, en un contexto marcado por alta tensión política y diplomática. Maduro Guerra se refirió directamente al operativo militar estadounidense que el sábado derivó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, dentro de territorio venezolano.
Según el legislador oficialista, la acción constituye una violación directa a la soberanía nacional y sienta un precedente que podría afectar a cualquier país. “Si normalizamos el secuestro de un jefe de Estado, ningún país está a salvo”, advirtió ante el pleno parlamentario.
Maduro Guerra cuestionó a EE. UU.
Afirmó que lo ocurrido trasciende a Venezuela y representa, a su juicio, una amenaza a la estabilidad global y al principio de igualdad soberana entre las naciones. En su discurso, Maduro Guerra apeló a la comunidad internacional y calificó el respaldo a su padre como una obligación ética y jurídica.
Sostuvo que el silencio frente a estos hechos debilita el sistema internacional y compromete a quienes evitan pronunciarse. El diputado también rechazó las acusaciones presentadas por Estados Unidos contra Nicolás Maduro, Cilia Flores y otras personas, que incluyen cargos por narcotráfico y tráfico de armas.
Maduro Guerra cuestionó su propia inclusión en la causa judicial y aseguró que existe una persecución política contra su familia. “Mi persona y mi familia están siendo perseguidas”, afirmó, sin reconocer legitimidad al proceso judicial abierto en territorio estadounidense.
Se declara inocente
Mientras tanto, Nicolás Maduro compareció este lunes 5 de enero ante un tribunal federal en Nueva York. Alí se declaró inocente de los cargos en su contra. “Soy inocente, no soy culpable”, expresó ante el juez federal Alvin K. Hellerstein.
Cilia Flores también se declaró inocente durante su primera audiencia ante la justicia estadounidense. La Fiscalía la acusa, entre otros delitos, de haber aceptado sobornos para intermediar una reunión entre un narcotraficante y el entonces director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela en 2007.
Durante la diligencia judicial contra Maduro, Flores recordó su condición de primera dama venezolana, en un proceso que mantiene la atención regional e internacional.
