Masacre de Santa Ana tendría nexo con el narcotráfico

Masacre de Santa Ana tendría nexo con el narcotráfico


14 de febrero de 2026 • 08:41

3 minutos de lectura

Las víctimas de la masacre registrada en el cantón Santa Ana, provincia de Manabí, tuvieron  un sepelio atípico y silencioso el reciente viernes 13 de febrero. 

El crimen múltiple se dio el pasado jueves, causando dolor y temor en esta comunidad rural. 

Sepultan a las víctimas de la masacre de Santa Ana

Bajo un fuerte sol y un despliegue policial discreto, los restos de las víctimas de la matanza en el sitio Santa Bárbara de Santa Ana abandonaron la morgue directo al camposanto.

No hubo cánticos, ni salas comunales decoradas ni el tradicional café compartido entre vecinos; el miedo a la violencia es más fuerte que la tradición del duelo. La decisión de los deudos dejó una imagen desoladora.

Y es que ante la ola de inseguridad que azota la zona, los familiares optaron por medidas extremas para salvaguardar su integridad.

El miedo a un nuevo ataque durante los servicios funerarios ha confinado el dolor a la privacidad más absoluta, limitando el acceso de extraños y evitando cualquier actividad pública que pudiera atraer la atención de los grupos criminales.

Una niña entre las víctimas mortales 

Entre los fallecidos se encuentra María Alejandra O. M., una niña colombiana de apenas 11 años.

La menor había sido llevada al sector para participar en un acto religioso familiar, sin imaginar que se convertiría en la cara más trágica de esta masacre. Su muerte ha generado una indignación que se mezcla con el silencio cómplice del hecho.

Junto a ella, perdieron la vida los hermanos Erwin Amado y Yandry Yober Quiroz Olivo, además de Carlos Andrés Taborda Alzate, de 46 años y quien tenía doble nacionalidad.

También se identificó a Melvin Reinaldo Moreira Mera (21), quien poseía antecedentes por extorsión y tráfico de drogas. De la sexta víctima no se conocieron sus nombres.

La masacre de Santa Ana tendría nexos con el narcotráfico

Las investigaciones preliminares de la Policía apuntan a que el crimen no fue fortuito. Los uniformados vinculan la ejecución con una represalia directa por la pérdida de un cargamento de droga en un operativo reciente en otra provincia.

Las víctimas eran parientes de Kevin Quiroz Olivo, quien fue detenido a inicios de mes en Riobamba y asesinado posteriormente en prisión, lo que refuerza la tesis de una venganza entre bandas dedicadas al delito de narcotráfico.

Hasta el cierre de esta nota informativa, las autoridades no han reportado capturas ni avances sustanciales en torno a esta masacre ocurrida en Santa Bárbara. Mientras tanto, los habitantes de Santa intentan asimilar una realidad donde la violencia dicta las reglas, incluso en la hora final de la muerte.

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