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Un incendio registrado cerca de las 22h00 del sábado en el barrio San Pedro de Manta destruyó por completo las viviendas de las hermanas Karina y Rosa Yánez, presuntamente a causa de un cortocircuito, dejando a varios afectados sin pertenencias y evidenciando daños materiales totales.
Todo quedó en escombros
La noche del siniestro, Tiago, un niño de seis años, no se encontraba en casa. Había salido a caminar con su padre y, al regresar, encontró que su vivienda había desaparecido. Solo conservaba la ropa que llevaba puesta: una camiseta, una bermuda y sus zapatillas. La casa donde vivía con su madre, Karina Yánez, quedó reducida a escombros.
Karina, quien al momento del incendio trabajaba en un karaoke desde Manta hacia en el cantón Jaramijó, conoció lo ocurrido a través de una llamada telefónica. Según su testimonio, las llamas se habrían iniciado en la vivienda de su hermana Rosa y posteriormente alcanzaron la suya, ubicada en la parte posterior del mismo terreno.
Ambas estructuras estaban construidas con caña guadua y zinc, materiales que, según lo observado en el lugar, favorecieron la rápida propagación del fuego. En pocos minutos, las viviendas quedaron completamente consumidas.
Daños materiales y emergencia
Durante el incendio se registraron explosiones de dos cilindros de gas, lo que incrementó la intensidad del fuego. Además, un vehículo, correspondiente a un modelo del año 2010, fue alcanzado por las llamas y quedó totalmente destruido.
El Cuerpo de Bomberos de Manta logró controlar el incendio aproximadamente media hora después de iniciado, evitando que el fuego se extendiera a viviendas cercanas. Sin embargo, las llamas alcanzaron a amenazar al menos dos casas vecinas antes de ser contenidas.
Las afectadas señalaron que la respuesta inicial habría presentado demoras. De acuerdo con sus declaraciones, la unidad de bomberos habría llegado sin suficiente abastecimiento de agua, lo que obligó a realizar gestiones adicionales antes de combatir completamente el incendio.
Pérdidas totales en ambas viviendas
Karina Yánez indicó que perdió todos sus bienes materiales acumulados durante más de diez años. Entre los objetos destruidos se encuentran muebles, electrodomésticos, ropa, utensilios de cocina, una impresora y una lavadora.
Su hijo también perdió sus útiles escolares. El menor asistía a una institución educativa de Manta y no logró recuperar ninguna de sus pertenencias tras el siniestro.
Por su parte, Rosa Yánez informó que su vivienda, igualmente construida de caña, fue consumida en su totalidad. Entre las pérdidas reportadas constan ropa, electrodomésticos y artículos personales. Además, señaló que su teléfono móvil también se destruyó, lo que limita su capacidad de comunicación tras el incidente.
Situación actual y asistencia institucional
Tras el incendio, ambas familias quedaron en condición de vulnerabilidad, sin acceso a vivienda ni bienes básicos. De acuerdo con la información proporcionada por las afectadas, representantes del municipio acudieron al lugar la noche del suceso para realizar una primera evaluación.
Hasta el momento de los testimonios, no se había concretado la asistencia del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), aunque se indicó que se encontraba prevista una intervención posterior para coordinar ayuda y limpieza del área afectada.
Las viviendas estaban ubicadas en un mismo predio familiar y habían sido habitadas durante aproximadamente una década. La pérdida representa la totalidad del patrimonio de ambas familias.
Contexto
Los incendios estructurales en viviendas construidas con materiales como caña y zinc suelen presentar una rápida propagación, especialmente en zonas donde existen elementos inflamables y almacenamiento de gas doméstico. En este caso, la presencia de cilindros de gas contribuyó a la expansión del fuego.
Las autoridades correspondientes deberán determinar mediante peritaje técnico las causas exactas del siniestro, aunque preliminarmente se ha mencionado la posibilidad de un cortocircuito como origen del incendio.
