Donald Trump justifica operación contra Nicolás Maduro alegando “cámaras de tortura” y confirma bajas cubanas

Donald Trump justifica operación contra Nicolás Maduro alegando “cámaras de tortura” y confirma bajas cubanas


Durante una comparecencia ante congresistas en el Centro Kennedy de Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció declaraciones contundentes. Trump habrló sobre la reciente operación militar ejecutada en suelo venezolano. El mandatario aprovechó el evento para justificar las acciones que llevaron a la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Trump lanzó graves acusaciones sobre el historial de violencia del líder chavista. Según el republicano, la intervención era necesaria debido a que Maduro habría acabado con la vida de “millones de personas” durante su régimen.

En su discurso, Donald Trump no escatimó en detalles escabrosos para describir la situación interna de Venezuela antes de la llegada de las tropas norteamericanas. El presidente aseguró que el mandatario venezolano mantenía oculta una “cámara de tortura” en pleno centro de Caracas. Trumps dijo que la estructura habría sido utilizada para castigar a la disidencia. Estas afirmaciones buscan cimentar la legitimidad de un asalto que, según sus palabras, llevaba años gestándose debido a la naturaleza peligrosa del objetivo. El primer mandatario calificó reiteradamente a Maduro como un “tipo violento” que ha torturado a su propia gente.

Detalles tácticos y la furia de Donald Trump

La operación, descrita como “muy compleja” por el propio Donald Trump, involucró un despliegue masivo de fuerza con “muchísimos militares” estadounidenses operando directamente en el terreno. El asalto incluyó maniobras de alto riesgo, como soldados saltando desde helicópteros para asegurar posiciones estratégicas. El punto de quiebre de la incursión, según relató el presidente, fue un corte generalizado de electricidad que dejó al país en tinieblas. “¡Boom! Fue entonces cuando supieron que había un problema”, narró Trump, describiendo cómo las únicas luces visibles en Caracas eran las de las velas.

Fuentes cercanas a la Casa Blanca han revelado que la motivación de Donald Trump para ordenar la operación también tuvo un componente personal y visceral. El diario New York Times informó que el presidente reaccionó con furia cuando Maduro respondió a una oferta previa de negociación con bailes públicos, un gesto que Trump interpretó como una burla directa. “Se sube ahí arriba e intenta imitar como bailo”, recriminó el mandatario estadounidense ante los congresistas, evidenciando que la actitud desafiante de Maduro aceleró la decisión de proceder con la captura militar del fin de semana.

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Donald Trump confirma bajas cubanas y resistencia militar

El saldo humano de la operación ha sido significativo, y Donald Trump confirmó la existencia de “muchas” bajas en el bando contrario durante los enfrentamientos. El presidente destacó específicamente la presencia y muerte de efectivos extranjeros, señalando que “murió mucha gente, por desgracia, militares… sobre todo cubanos“. Esta declaración se alinea con la información proporcionada por el Gobierno de Cuba, que el domingo admitió que 32 de sus ciudadanos, vinculados a las Fuerzas Armadas, perdieron la vida en “acciones combativas” durante el asalto y los bombardeos en Aragua y La Guaira.

Al analizar la dinámica del combate, Donald Trump sugirió que las fuerzas leales a Maduro tenían conocimiento previo del ataque inminente. El presidente estadounidense afirmó que los militares venezolanos y sus aliados “sabían” que las tropas de EE. UU. estaban llegando y, en consecuencia, “estaban protegidos“, mientras que las fuerzas norteamericanas no contaban con esa ventaja inicial. A pesar de esta disparidad táctica y la resistencia encontrada, la operación culminó con el objetivo principal: la detención de la cúpula chavista y el control de la situación.

El futuro petrolero y la reacción social

Más allá del aspecto bélico, Donald Trump delineó los planes económicos inmediatos tras la caída de Maduro, poniendo el foco en la industria energética. Tras acusar al gobierno venezolano de haber estado “robando” el crudo a Estados Unidos y ordenar la incautación de buques, el mandatario anunció que las petroleras estadounidenses liderarán la “reconstrucción” del país. Trump confirmó que sostendrá reuniones con estas compañías en breve, bajo la premisa de que “tenemos mucho petróleo que perforar”, una estrategia que, según él, ayudará a reducir los precios del combustible.

Finalmente, Donald Trump contrastó las reacciones ante la operación militar, asegurando que dentro de Venezuela la población “marcha por las calles” y “les encanta” la intervención. Sin embargo, mostró su desdén hacia las protestas ocurridas en ciudades estadounidenses de mayoría demócrata, como Nueva York. El presidente calificó a los manifestantes de la diáspora que se oponen a la operación como “un desastre” y “la gente más guarra” que ha visto, marcando una clara división entre el apoyo que dice percibir en el terreno y el rechazo en ciertos núcleos urbanos de su propio país.

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