la nueva vida de Lupo

la nueva vida de Lupo


04 de febrero de 2026 • 08:35

3 minutos de lectura

Dora María Paredes

Dora María Paredes

Redacción ED.

La historia de Lupo, perro rescatado por la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Municipio de Quito, comenzó con una intervención en el sur de la ciudad. El can vivía en un balcón bajo condiciones inadecuadas, lo que motivó la actuación municipal tras una alerta ciudadana. Conozca la historia de esta adopción responsable.

La historia de Lupo

Luego del rescate, la UBA trasladó a Lupo a uno de sus centros especializados. Allí recibió atención veterinaria integral, incluida la esterilización, y completó un proceso de recuperación posquirúrgica bajo supervisión profesional.

Estas acciones forman parte del protocolo institucional de protección animal que prioriza la salud, el control poblacional y la rehabilitación antes de cualquier proceso de adopción responsable.

Difusión del caso y proceso de adopción La historia de Lupo se difundió en redes sociales y noticieros de televisión, lo que amplió su alcance informativo. Gracias a esa cobertura, una familia conoció el caso y se interesó en brindarle un hogar definitivo.

Una adopción responsable

Los futuros tutores contactaron a la UBA para conocer los requisitos de adopción, entre ellos copia de cédula, planilla de servicio básico y una entrevista presencial. El proceso busca garantizar entornos seguros y responsables.

Antes del encuentro, el equipo de la UBA realizó el baño y corte de pelo de Lupo. Este cuidado mejoró su condición física y facilitó la socialización previa a la adopción.

Adopción responsable y una nueva casa

Encuentro y vínculo con la familia La reunión se efectuó en el CAVRAT Calderón, donde los adoptantes conocieron al perro. Desde el primer contacto, Lupo se mostró confiado y afectuoso, lo que confirmó la compatibilidad con su nueva familia.

La adopción tuvo un significado especial. La pareja había convivido durante 15 años con un perro de características similares, llamado Negrito, fallecido recientemente. Al reconocer el parecido, decidieron abrir nuevamente su hogar.

Tras la adopción ahora se llama Negrito

En homenaje a ese vínculo, los tutores resolvieron llamar Negrito a Lupo. La decisión simboliza continuidad afectiva y compromiso con el bienestar animal.

Nueva vida y llamado ciudadano Hoy, Negrito dejó el balcón para vivir en una casa con espacios verdes, acceso al interior del hogar, cama propia y acompañamiento permanente. En una semana, su realidad cambió de forma sustancial.

La UBA reiteró su llamado a optar por la adopción responsable. Las personas interesadas pueden acudir a CAVRAT Calderón (Panamericana Norte y calle Las Semillas) y CAVRAT Quito Sur (calle Francisco Fuentes y Gaspar Cujías).

Además, la institución mantiene un portafolio de adopción en su sitio web, con información actualizada de perros y gatos listos para integrarse a un hogar amoroso.

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