El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó el envío de centenares de agentes adicionales a Minnesota para reforzar un despliegue que ya alcanza los 2.000 efectivos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristy Noem, anunció que la medida busca proteger al personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza tras las masivas protestas desatadas por la muerte de Renee Good, una ciudadana de 40 años que falleció el pasado miércoles tras recibir tres disparos de un agente federal en Minneapolis.
El Gobierno central justifica la acción como una medida de seguridad, mientras que las autoridades estatales demócratas cuestionan el uso de la fuerza y la falta de coordinación federal.
Refuerzo del despliegue federal en Minnesota
La secretaria Kristy Noem detalló en una entrevista para la cadena Fox News que los nuevos efectivos quedarán desplegados de forma inmediata con el objetivo de garantizar la integridad del personal federal. Esta movilización se produce en un contexto de alta fricción política, dado que Minnesota es gobernado por Tim Walz, quien fue el candidato a la vicepresidencia por el Partido Demócrata.
El despliegue actual, calificado por la Casa Blanca como la mayor operación de su historia, mantiene a cerca de 2.000 agentes de inmigración en el estado. Esta estrategia de “mano dura” es vista por analistas como un mensaje directo a las jurisdicciones lideradas por demócratas, donde la Administración Trump ha intensificado las operaciones de control migratorio y orden público.
Las misiones de estos agentes no se limitan al control de fronteras, sino que se han extendido a la vigilancia en áreas urbanas. Según Tom Homan, responsable de seguridad fronteriza de la Casa Blanca, la prioridad actual es la defensa de los funcionarios tras el aumento de la hostilidad en las calles de Minneapolis.
El incidente: Versiones encontradas sobre la muerte de Good
El origen de la crisis se remonta al miércoles pasado, cuando Renee Good, madre de tres hijos y exasistente dental, murió durante un operativo de ICE. Según testigos y familiares, Good participaba en patrullas vecinales destinadas a documentar y grabar las actividades de los agentes migratorios. En el momento del suceso, Good se encontraba al volante de su vehículo bloqueando parcialmente una calle residencial.
El agente involucrado, identificado como Jonathan Ross, disparó tres veces contra la mujer cuando esta puso el automóvil en movimiento. Ross alega que actuó en defensa propia, argumentando que Good dirigió el vehículo hacia su posición. Esta versión ha sido respaldada públicamente por el presidente Trump y el vicepresidente J. D. Vance, quienes sostienen la narrativa del peligro inminente para el oficial.
Sin embargo, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador Walz sostienen una versión distinta basada en grabaciones de peatones. Según las autoridades locales, los vídeos muestran que Good estaba girando para alejarse del agente en el momento en que Ross abrió fuego a quemarropa. Esta discrepancia ha generado una fractura profunda entre las investigaciones estatales y federales.
Investigaciones paralelas y descontento social
Ante la falta de cooperación del FBI denunciada por la policía estatal, las autoridades de Minnesota han anunciado la apertura de una investigación independiente. La tensión institucional escaló cuando se reveló que las agencias federales se negaban a compartir datos clave del incidente con los peritos locales, lo que ha alimentado las sospechas de opacidad en el procedimiento.
El descontento no se ha limitado a los despachos oficiales. El pasado sábado, miles de personas marcharon en Minneapolis en señal de protesta. La movilización fue parte de una jornada nacional que incluyó cerca de 1.000 convocatorias en todo el país, reaccionando no solo a la muerte de Good, sino también a un incidente similar ocurrido el viernes en Portland, Oregón, donde otro agente de ICE hirió a dos personas.
Renee Good, quien fue descrita por su madre, Donna Granger, como una persona “extremadamente compasiva” y dedicada a su comunidad, se ha convertido en el rostro de las críticas contra las tácticas de ICE. Graduada en escritura creativa por la Universidad Old Dominion, Good había ganado premios de poesía y era reconocida por su fe cristiana y su labor previa en misiones juveniles, alejándola del perfil de agitadora que algunos sectores intentan proyectar. (10).
